domingo, 27 de julio de 2008

Terapias caseras II

Una vez Sara comenzó a recibir la adaptación de su audífono, que para su necesidad se le puso un vibrador óseo, en una balaca (diadema), el proceso fue largo, pero constante.
Luego de los exámenes fonoaudiológicos, radiografías, y tomografía, se pudo determinar el tipo de equipo más conveniente para ella y esto lo hizo la otóloga, la Dra. Clemencia Barón, quién además me fue instruyendo en las terapias caseras y coordinadas con la terapista de lenguaje.
El proceso de acostumbrar a Sara a su audífono, no fue fácil, pues a ella le incomodaba sentir algo en la cabeza que le pesaba, aunque el equipo es muy liviano. Para sostenerselo en la cabeza y que no se deslizara, le tejí en croché una redecilla con la forma de medio gorrito, y esto le permitía tener la balaca sin caerse, y ella, poco a poco fue descubriendo la diferencia de tenerla puesta y cuando no. Sobre los 3 meses, comenzamos el proceso de adaptación, pocos minutos cada día, a ratitos, y en la medida que veía que iba aceptando más tiempo, le prolongaba el quedarse con el audífono. Al cabo de los 8 meses de edad, ya lo usaba permanentemente.
Otros juegos que hacíamos con ella, eran muy divertidos: tina de pelotas, buscar cuanta pelota de cualquier forma, tamaños (evitando las chicas claro), las cápsulas de los huevos de chocolate que traen sorpresas, los rellenaba con granos: arroz, lentejas, fríjoles, garbanzos, o piedrecillas, y los sellaba con pegante permanente, de tal modo que ella los tomaba en sus manitas y al sacudirlos tenía diferentes sonidos. Mi familia se dedicó por meses a conseguir pelotas con formas, de tela, musicales, de luces, y era ponerla dentro de la tina llena de pelotas, ella pasaba hasta una hora entretenida jugando. Sacudía las piernas, las tiraba con las manos, se reía mucho, y tenía sus favoritas, las de luces con música, las golpeaba unas contra otras, y todo esto es un proceso de estimulación muy grande, pues todo su cuerpo actuaba durante el juego.
Comida: cuando comenzó a comer cosas suaves, papillas, dejarla untarse de comida era importante, pues las texturas y los sonidos que las comidas hacen, los captaba directamente en sus manos.... y pies, a veces se untaba toda... y todo vale en este proceso. Los líquidos, también, es importante que aprendan a jugar, claro, no desperdiciar, pero sí se puede usar un poco de algo, pastas, gelatina, papillas, arroz, cosas que no sean muy costosas, y luego se las pasaba a algún perrito y así, pues no se perdía. Cuando ya tuvo dientes con qué masticar, comenzó con frutas duras, como manzanas, peras, o galletas crocantes, tostadas, que al morder, también generan sonidos y estos le iban ampliando su rango de audición.
Puede que se vean como cosas elementales o insignificantes, pero cuando se analizan y se analizan desde otra perspectiva, toman una importancia fundamental.
Un ejercicio que la terapeuta de lenguaje usaba... y aún se le hace a Sara, es jugar con la lengua y dulces, gelatina en polvo, dulce de leche (arequipe), mermeladas, leche, chocolate, helados, es muy útil para la vocalización y corrección de pronunciación en los fonemas. Untar la boca, al rededor de los labios, pero por fuera, para que ella estire la lengua y toque estos puntos. Con un espejo, o frente a uno, ella hace estas rutinas, y se rie mucho, pero el progreso en la vocalización es muy notorio.
Espejos: Esta terapia es muy divertida, pues es sentarse juntas a hacer muecas, gestos, voces, caras, maquillarse y adoptar comportamientos frente al espejo, que le permiten manejar la voz, los tonos, las gesticulaciones y darse cuenta por sí misma cuando su voz es diferente. Desde bebé, Sara tuvo problemas para expresar en su rostro sus sentimientos. Sobre el año y medio, comenzamos con este ejercicio, espejos para bebés, que no tuvieran vidrio, y comenzar con las vocales, exagerando la voz, la apertura o cierre de los labios con cada letra, y luego con sonidos cortos, palabras cortas, luego con frases sencillas. Todo en la medida que ella lo fuera permitiendo y evolucionara su proceso. La lengua juega un papel importante pues ayuda mucho al verse en el espejo, cómo se está usando en la vocalización y pronunciación de las letras.
Resaltar sonidos expulsivos (pa, ta, ca, ma, si, etc) es muy importante para luego tener un lenguaje claro. A Sara le costaba mucho pronunciarlas, y con calma, con tiempo, ya ha logrado casi decirlas perfectamente. Aún se siente problemas en la T y en la K, pero casi imperceptibles.
Finalmente, leerle cuentos, historias cortas acentuando la vocalización y la entonación, es otro punto que en casa se debe resaltar mucho. El tono con el que se dicen las cosas, da sentido a la idea y ayuda a captarla mejor.
Es importante que los padres que tienen hijos con hipoacusias no se limiten a las terapias en consulta, pues son períodos muy cortos de trabajo. El fuerte de la evolución y del trabajo, se hace en casa, la terapista, solo funje como guía, los padres y hermanos, deben ser realmente quienes hacen el trabajo de estimulación y desarrollo para que estos bebés, tengan la oportunidad de tener un lenguaje lo más normal posible y una oportunidad de desarrollo integral emocional y cognoscitivo similar al de cualquier niño oyente.

2 comentarios:

Paulina dijo...

Es un maravilloso testimonio de Amor y entrega ilimitada, una verdadera Guía. Gracias por tan bello aporte a la vida, por el milagro de su amor incondicional.

Abrazos con infinito e inmenso Amor!

ale dijo...

Que linda estás Sarita , pronto ya estarás recuperada de tu cirugia y mamá estara encantada por todos los grandes avances que estas teniendo.
un gran abrazo para ti y mamá.

Alejandra