domingo, 27 de julio de 2008

Terapias caseras

Desde el momento mismo del nacimiento, comencé a estar pendiente de por cuál oido escuchaba mejor Sara y a qué tipo de sonidos respondía mejor. Indudablemente, escuchaba más los muy fuertes, los estruendosos, ruidos, golpes, o cosas muy cercanas. Esto lo comenté con la fonoaudióloga, y ella comenzó a darme pautas para estimulación auditiva, de tal modo, que el trabajo diario en casa, su vida normal, fuera siempre rodeada de estímulos sonoros.
Como el primer año, es neurológicamente fundamental para lograr la plasticidad neuronal que el otorrino deseaba lograr con las terapias, pues el combinar el trabajo en casa y las sesiones con la terapista de lenguaje, se convirtieron en la base de esta meta.
Trabajar en casa constantemente, puede ser dispendioso, agotador físicamente, pero el resultado final vale la pena. Cada momento es importante, pero hay que saber llevar el proceso en forma tranquila, para que el bebé no se sienta forzado. Sara tenía tan solo 5 días de nacida y ya teníamos una lista de ejercicios que hacer en casa.
Durante la lactancia, al tenerla muy cerca de mí, le hacía ruidos en sus manitas, y su hermano en los piés, ella se sonreía, y le gustaba mucho, se le hablaba siempre sobre la cabecita, muy suave, esto le permitía sentir la vibración de las palabras directo y por lo tanto, estimular muy rápidamente su sistema auditivo. A veces, apoyaba mi brazo, sobre el cual la estaba sosteniendo para lactarla, y colocaba una grabadora debajo, así el sonido de la música, se transmitía de mi brazo a su cuerpo, y claro, con música suave, clásica, buscando sonidos que la calmaran. Al cambiar de brazo, cambiaba también la posición del radio. Con el paso del tiempo, le gustaba que la sentara sobre la grabadora, y ya con música más alegre, los sonidos de percusión son tremendamente estimulantes, y la ponían muy activa.
En la bañera, también se hacía estimulación por diferentes medios, colocando la grabadora pegada a la tina, el sonido en el agua se transmitía muchísimo, yo misma percibía las vibraciones atravesar mis brazos y la sensación es muy agradable, a ella le encantaba. Golpear suavemente la tina desde distintos lugares, hace que el bebé siga la fuente de sonido, y siempre en plan de juego, así ella no sentía que su vida era una constante terapia, sino, que iba teniendo el desarrollo de cualquier bebé normal, finalmente, es normal, somos nosotros quienes le vemos diferente.
El cambio de pañal, de ropa, es un momento muy bueno para hacer estimulación, con masajes, sonidos, caricias, hablarle constantemente.
Cada momento, es importante para estimular al bebé con sonidos, con palabras, en la barriga y en la espalda, con suavidad, ya que los órganos son muy sensibles y al ser tejidos blandos transmiten muy fácil el sonido y se afectan con la vibración. Los pies, manos y la cabeza, son los mejores lugares para estimular con sonidos.
Finalmente, mantener el bebé bajo la barbilla, y contra el pecho, hace que todo lo que se hable, lo percibe directamente, y esto es lo que estimula con mayor rapidez a reconocer las voces de sus familiares y terapeutas.
Con Sara, esto fue durante dos largos años parte del trabajo.

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