domingo, 23 de agosto de 2009

El lenguaje y su significado emocional

A veces no somos concientes de lo que transmitimos con las palabras.  No es solamente que usemos determinadas expresiones, el tono con que las digamos influye muchísimo y cambia el sentido que les queramos dar. 

En ello, los niños son muy perceptivos y desde bebés aprenden a reaccionar al tono más que a la palabra misma.  Comienzan a relacionar la acción, el tono, los gestos a esa palabra y a la persona que la dice.  Por lo tanto, expresarnos en tonos diferentes con la misma palabra, genera a los niños una confusión que luego se transmite en dificultades para que obtengamos la reacción que queremos. 

Si les damos una instrucción en forma amorosa, pero imperativa, la reacción del niño será una, si esa misma orden es a gritos, ellos reaccionarán de otro modo.  Aprenderán que si todo es a los gritos, responderán del mismo modo.  El hecho que tengamos hijos sordos no significa por ello, que debamos hablarles a los gritos.  Podemos reforzar la comunicación con el resto de los elementos del lenguaje: gestos, señas, distancia, recursos materiales para apoyarnos y transmitir la idea que queremos hacerles llegar.    

Cuando el niño tiene apoyo mecánico, un audífono de cualquier tipo, ya contamos con la herramienta principal y debemos aprender a manejarla del modo adecuado.   Además, ser muy concientes que la emoción con que digamos algo, para los niños será la instrucción recibida.

Para mi amiga Alessandra

domingo, 9 de agosto de 2009

Lenguaje corporal

Cuando nace nuestro bebé, lo primero que comenzamos a generar es un lenguaje que nos identifique. Señas, caricias, voces, gestos, elementos de identificación para el bebé, de tal modo, que nos reconozca rápidamente.

El lenguaje integrado entre todos estos aspectos, hace que el bebé aprenda a relacionar un gesto con alguna de sus necesidades, y comienza a reaccionar ante estos estímulos, y a generar de igual modo, su propio lenguaje para identificar las reacciones en los demás de tal modo que obtenga lo que necesita.

Con los niños sordos, el sonido es un factor diferente, pues debemos reforzar el resto del lenguaje, mientras adoptamos mecanismos para aumentar su capacidad de audición, ya sea con audífonos o implantes. Por lo tanto el lenguaje corporal entra a ser fundamental, la relación visual con el rostro del adulto, la vocalización, la transmisión del sonido por contacto, todo esto va creando un lenguaje específico que el bebé pronto comienza a manejar y a interactuar normalmente.

Hacerles sonidos de las vocales en las manos, en las plantas de los pies, sobre el abdomen, espalda y cabeza, va pasando la vibración de las mismas hasta su cerebro, comienzan a identificarlas. Al tener ya un audífono facilita más este proceso pero igual, requiere mucho más trabajo que con un niño oyente, pero igual se logra.

En la media que los niños crecen, el lenguaje corporal es fundamental para sostener la comunicación, siempre manteniendo el contacto con las terapistas de lenguaje, con las fonoaudiólogas y otorrinos, y por supuesto, sus pediatras, para ir coordinando en conjunto, el proceso de aprendizaje del lenguaje y medir sus progresos, refuerzos y evolución del niño