domingo, 9 de agosto de 2009

Lenguaje corporal

Cuando nace nuestro bebé, lo primero que comenzamos a generar es un lenguaje que nos identifique. Señas, caricias, voces, gestos, elementos de identificación para el bebé, de tal modo, que nos reconozca rápidamente.

El lenguaje integrado entre todos estos aspectos, hace que el bebé aprenda a relacionar un gesto con alguna de sus necesidades, y comienza a reaccionar ante estos estímulos, y a generar de igual modo, su propio lenguaje para identificar las reacciones en los demás de tal modo que obtenga lo que necesita.

Con los niños sordos, el sonido es un factor diferente, pues debemos reforzar el resto del lenguaje, mientras adoptamos mecanismos para aumentar su capacidad de audición, ya sea con audífonos o implantes. Por lo tanto el lenguaje corporal entra a ser fundamental, la relación visual con el rostro del adulto, la vocalización, la transmisión del sonido por contacto, todo esto va creando un lenguaje específico que el bebé pronto comienza a manejar y a interactuar normalmente.

Hacerles sonidos de las vocales en las manos, en las plantas de los pies, sobre el abdomen, espalda y cabeza, va pasando la vibración de las mismas hasta su cerebro, comienzan a identificarlas. Al tener ya un audífono facilita más este proceso pero igual, requiere mucho más trabajo que con un niño oyente, pero igual se logra.

En la media que los niños crecen, el lenguaje corporal es fundamental para sostener la comunicación, siempre manteniendo el contacto con las terapistas de lenguaje, con las fonoaudiólogas y otorrinos, y por supuesto, sus pediatras, para ir coordinando en conjunto, el proceso de aprendizaje del lenguaje y medir sus progresos, refuerzos y evolución del niño

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