domingo, 25 de septiembre de 2011

Uso racional de equipos

Últimamente escucho mucho sobre cómo mejorar la audición de la población.  Estamos inmersos en un mundo donde  el sonido forma parte de todas nuestras actividades diarias, pero a la vez, nos aísla del mismo sonido de la ciudad.
Los sistemas de comunicación cada vez avanzan a mayor velocidad, te permiten tener en tu teléfono móvil Internet, radio, televisión, chat, correo, y un sinfín de aplicaciones que cada vez hacen que se dependan más de estas novedades y de tantos artilugios que estos dispositivos ofrecen.
El gran problema que van planteando: la contaminación por radiación, por ondas electromagnéticas y el aislamiento en las actividades de comunicación interpersonal. 

Si observamos cómo interactúan las personas con dispositivos móviles con chat, en cualquier momento están digitando, conversando con otros, aunque estén en nuestra presencia. Ver en los restaurantes, cines, supermercados, oficinas, consultorios médicos e inclusive en los medios de transporte a todos aislados concentrados en sus chats, indica que cada vez nos alejamos más de las formas de comunicación personales.  Además, del agravante que muchas personas van conduciendo sus vehículos y van chateando, o van conversando con el teléfono en la mano y el índice de accidentes ha aumentado a niveles alarmantes.  

La comunicación electrónica ha reemplazado a la personal, cada vez, se utilizan menos los momentos de... “ven, tomémos un café y charlamos”, y se han reemplazado por estas conversaciones impersonales, que si bien ofrecen la ventaja de la inmediatez, generan el aislamiento y en muchos casos, discriminaciones para quienes no los poseen.  Somos concientes realmente de lo que sucede cuando centramos nuestra atención a estos aparatos?  Es triste ver cómo hasta en los eventos familiares, he observado a varios miembros con sus dispositivos en la mano, centrados en contestar y sin poner atención a los demás miembros.  Y qué está generando esto? Un cambio en el lenguaje, hablado y escrito, se usan palabras que no existen aún en el diccionario, lenguajes modificados para aumentar la velocidad al escribir suprimiendo vocales y algunas sílabas y cuando se busca una conversación verbal con estas personas, cada vez les cuesta más sostener la charla.
Esto indica la pérdida paulatina de las capacidades sociales de comunicarse en forma espontánea y personal.   Además, se está comprobando del daño que están generando dichos aparatos a la salud física y auditiva.  Muchas consultas por síndromes de túnel del carpo y pérdidas auditivas por los altos decibeles que reciben con los pequeños audífonos directamente conectados en los oídos.

Estamos creando unas generaciones que a futuro van a padecer los problemas auditivos que solo se presentaban en personas mayores de 50 o 60 años, o en trabajadores de industrias donde los índices de contaminación por ruido son muy altos.  Cada vez vemos a personas entre los 20 y 30 años, presentando dificultades para escuchar, tinitus, vértigo y otros problemas asociados. 

No hay conciencia sobre la salud auditiva  y las campañas de los servicios de salud aún son muy precarias, ya que los medios de comunicación y la misma industria del sonido, sostiene un bombardeo diario sobre la “necesidad” de todos estos nuevos equipos, y cada vez se lanzan con más aditamentos que hacen más atractivo su uso.

Mi llamado de atención, es a usarlos con moderación, seguir las recomendaciones de los especialistas en cuanto al volumen de los equipos.  A cuidarse cuando se van a conciertos o se está en eventos con parlantes enormes que generan una contaminación auditiva enorme, con sonidos que afectan no solo los oídos sino también todo el cuerpo debido a los altos niveles de vibración que generan.  

El oído no se regenera y se debe cuidar para evitar una sordera prematura.   


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