(Extractado del boletín ECO noticias No.3 Dra. Constanza Acevedo Z. Fonoaudióloga)
HABILIDADES DE COMUNICACIÓN
Establecer contacto visual:
Este primer punto expuesto por la Dra. Acevedo, es muy importante. Cuando nace nuestro hijo, lo primero que hacemos es crear un lazo de identificación visual, al tocarlo, generamos lazos de correspondencia a todo nivel, incluyendo el auditivo. Teniendo en cuenta que nuestros hijos traen una deficiencia auditiva, reforzar el contacto visual es fundamental. Lo mejor para esto es ver de cerca al bebé, fijando sus ojos en los nuestros y llevando su atención a nuestro rostro. Pasar sus manos por nuestro rostro, al hablar, hacemos que el sonido pase por vibración ósea a su cerebro.
En la medida que van creciendo, este contacto visual debe irse llevando al nivel de su altura de crecimiento en los momentos en que concentramos el trabajo oral. Poner al niño a nuestra altura visual, en los juegos, hacernos a su nivel, de tal modo, que ellos confian plenamente en el proceso y sienten que estamos a SU nivel. Cuando estamos visualmente a su misma altura, para el niño es más fácil percibir la intención y comprender con más claridad el ejercicio que estemos haciendo, sobre todo, cuando son actividades cotidianas, de esta manera, ellos van siendo involucrados de manera normal en el proceso y crecimiento de la familia.
sábado, 11 de julio de 2009
viernes, 10 de julio de 2009
Cómo promover el desarrollo auditivo en el hogar
Hace un par de meses, tuve la oportunidad de aprticipar en un taller de la Fundación ECO. (www.ecodepadres.org) Un maravilloso esfuerzo de padres con hijos sordos e hipoacúsicos, donde el apoyo mutuo ha permitido lograr muchos avances para estos chiquitos. Pude ver, un maravilloso trabajo en equipo, este taller, era para extender sus experiencias a otros padres, que al igual que nosotros, vamos por este camino aprendiendo, muchas veces en solitario.
Yo he estado siempre apoyada en excelentes terapeutas, y es la base del éxito en las terapias de Sara.
La doctora Constanza Acevedo Z, Fonoaudióloga de gran experiencia, elaboró una guía muy interante, que pasaré aquí, y muchas de estas tareas en casa, son tan sencillas, que los niños no sentirán que son ejercicios o terapias... sino, que forman parte de su vida normal, y esto les permitirá avanzar muchísimo.
Iré pasando los apuntes del boletín No. 3 que está en la web de ECO, ya que ese día, saqué varias conclusiones y quiero agregar ejemplos de lo que hicieron y hago con Sara en casa.
Yo he estado siempre apoyada en excelentes terapeutas, y es la base del éxito en las terapias de Sara.
La doctora Constanza Acevedo Z, Fonoaudióloga de gran experiencia, elaboró una guía muy interante, que pasaré aquí, y muchas de estas tareas en casa, son tan sencillas, que los niños no sentirán que son ejercicios o terapias... sino, que forman parte de su vida normal, y esto les permitirá avanzar muchísimo.
Iré pasando los apuntes del boletín No. 3 que está en la web de ECO, ya que ese día, saqué varias conclusiones y quiero agregar ejemplos de lo que hicieron y hago con Sara en casa.
Jugar con sonidos
Un juego con el que nos divertimos mucho con Sara, es hacer sonidos: con muchos materiales, papeles, vasos, pitos... y tratar de repetirlos con la voz. Parte de las terapias de lenguaje de ella, son eso, repetir sonidos. Tonos, voces, puntualizando algunas letras, las que le cuestan más trabajo.
Una letra particularmente difícil ha sido la S. Así que hemos jugado a zumbar como las abejas, a silvar como serpientes, a soplar en pajillas, y a soplar muchos globos... Ha sido muy útil, ya que ella va entendiendo la diferencia de decir ESE a ECHE... todo según la colocación de la lengua. También, depende de su atención. Al igual, al hablar, siempre le estoy recalcando que ella PUEDE hablar muy bien, y aunque es comprensible que tenga sonidos y cierta pronunciación particular que es diferente a la de los niños de su edad, es muy superior para los chicos como ella, con un déficit similar.
Recalco el trabajo en casa debe ser siempre de la mano de los terapeutas. Siempre hay muchos dipuestos a dar las guías caseras para facilitar el progreso de los niños y disminuirles considerablemente la sensación de ser diferentes. Es darles herramientas para que cuando sean adultos, puedan por sí mismos valerse con todos sus recursos y tener éxito en cualquiera de sus labores.
Una letra particularmente difícil ha sido la S. Así que hemos jugado a zumbar como las abejas, a silvar como serpientes, a soplar en pajillas, y a soplar muchos globos... Ha sido muy útil, ya que ella va entendiendo la diferencia de decir ESE a ECHE... todo según la colocación de la lengua. También, depende de su atención. Al igual, al hablar, siempre le estoy recalcando que ella PUEDE hablar muy bien, y aunque es comprensible que tenga sonidos y cierta pronunciación particular que es diferente a la de los niños de su edad, es muy superior para los chicos como ella, con un déficit similar.
Recalco el trabajo en casa debe ser siempre de la mano de los terapeutas. Siempre hay muchos dipuestos a dar las guías caseras para facilitar el progreso de los niños y disminuirles considerablemente la sensación de ser diferentes. Es darles herramientas para que cuando sean adultos, puedan por sí mismos valerse con todos sus recursos y tener éxito en cualquiera de sus labores.
sábado, 20 de junio de 2009
El Refugio de Isabel
Isabel es una amiga, una bella hada de los bosques de cristal, donde el viento huele a jazmín, y sabe a amapolas.
Ella hoy me invita a conocer su Refugio, en la tierra de las hadas con alas de mariposa, alas de cristal de rayo de luna.
Para ir a su casa, me obsequia un hermoso juego de alas de cristal violeta, son grandes, brillantes, sutiles, huelen a lavanda fresca y tienen chispas de estrellas. Así que tomo las alas, le doy las gracias y comenzamos a volar, vamos ascendiendo suavemente, sin prisas, por entre la ciudad, luego por entre las nubes, jugando con los cúmulos y estirándolas suavemente, dibujando ondas, o atravesándolas para sentir esa suave humedad que es tan refrescante, y ver cómo los rayos del sol, dibujan entre cada nube, arco iris que las gotas de agua atrapan y atesoran como si fueran su más preciado tesoro.
Llegamos a un borde del espacio, allí donde están las nubes, el sol, el viento, y la entrada a las dimensiones de luz. Llegamos a una bella flor, se forma de nubes, de cristales de hielo, de brillos y suena como el cristal mas fino al solo rozarla con la punta de mis dedos. Isabel me invita a abrir el portal. Al tocarlo, comienza a girar hacia la derecha, sus pétalos se extienden en todas las dimensiones, formando en el centro, un pequeño torbellino, que se va convirtiendo en un túnel. El sonido es bellísimo, parecen cientos de flautas de cristal y vibran tan suavemente, que solo puedo sentirme extasiada, feliz por estar aquí. Entramos, y vamos volando despacio, nos reciben miles de pequeñas chispas de luz de colores, haladas, revoltosas, cantarinas, son muy divertidas, y nos guían a un tobogán de colores; aquí el arco iris, dibuja bellas figuras, juega con el aire y cada color tiene un giro, un olor, un sabor, una temperatura, una textura, y un sonido propios. Me voy por el violeta, descendiendo muy rápido, y pareciera q de mi alegría, hace que el tono del tobogán cambie y entre más reímos con Isabel, mas giros y saltos nos dan, y las hadillas chisporretean entre nosotras y revuelven en su venir, los tonos haciendo unas gamas increíbles, todo brillante, alegra, y sutil.
Al final, llegamos a un hermoso claro, en el bosque de cristal. Allí, frondosos árboles, sauces, robles, pinos, ébanos, cedros, y tantos otros que no reconozco, nos saludan, sus ramas y hojas se mueven tan suavemente, que el sonido es intenso, cristalino, parecen estar felices de vernos y nos reciben esparciendo a nuestro paso, sus hojas transparentes, que al tocarlas, desaparecen en un halo de luz brillante despidiendo aromas mágicos.
Pasamos el bosque, hasta un pequeño valle, donde hay un lago de aguas plateadas, con visos iridiscentes de un azul índigo muy intenso. Allí, nos espera Isthar, un viejo y querido amigo delfín. Nos invita a entrar. Yo le pregunto, Isthar? qué haces tan lejos de tu mar? y se ríe, me dice: "el mar es solo un lugar que identificas, yo puedo estar en cualquier elemento, porque soy sin ser y estoy sin estar, estamos en el reino mágico, todo es posible, porque no existen las dudas aquí". Así que, entramos al lago, y pierdo a Isabel, supongo ella, irá a jugar con sus amigos, y yo voy con mi delfín a nadar. Al entrar al agua, voy transformándome en sirena, mis alas de cristal, se funden con mi cabello, que ahora parecen hilos de agua cristalina, y mi piel, se cubre de escamas de oro, plata, rayos de sol y luna.
Jugar, saltar, romper las aguas, que también se divierten enredándose entre mis cabellos, entre mis manos fluye como si fueran parte de mí. Y cada vez, bajamos mas, nos acompañan mas delfines, manta rayas, ballenas, peces de todos los colores y tamaños que juegan junto a mí. Entre giros y torbellinos, llegamos al suave fondo. Es tan hermoso este lugar, la arena blanca, suave, se mueve como el humo al rozarla, y me siento en una pequeña roca. Aquí, todos toman un lugar, y nos reunimos. Llega Isabel, y toma su lugar en la pequeña fiesta. Nos convidan algas, de sabor crujiente y dulce, de un verde esmeralda magnífico. La gran ballena, se acerca y nos entrega una flor, grande, hermosa, de colores naranjas, rojos, amarillos; sus pétalos, parecieran formados por flamas de fuego y toques de rubíes. La tomo entre mis manos, y ella comienza a girar, suavemente, y se abre, formando un bello remolino ascendente. Despide chispas de colores.
Nos invade una sensanción de calor, abrazador, purificador, es como si estos cristales entraran a mi piel, a mi cuerpo y fueran limpiando, destruyendo aquello que adentro nos hace daño. No se cuanto tiempo pasa, pero me encanta sentir como estoy siendo sanada aquí. No hay dolor, ni tristeza, solo alegría, regocijo y paz. Luego, la flor cambia de color, a verdes, azules, violetas, y vuelve a comenzar, cada giro de color nos envuelve igual, y también va llenando cada parte de mi ser, de mi cuerpo. Vuelvo a ser yo, floto entera en este espiral y el sonido que escucho es tan bello, tan elevado, que me dejo llevar, y al hacerlo, me van dejando suavemente en la orilla del lago. Al salir, me rodean las hadillas y me cubren con una túnica de cristal. Me dicen, esta es tu nueva vestidura, hecha con los más puros cristales de agua vital, hilados con los lazos que solo el amor puede tejer. Me ofrecen miel, dorada, aromática, huele a azahares, nardos; sabe a orquídeas, a vainilla, a canto, a vida, al calor del día.
Me siento feliz y entonces llega el momento de regresar. Asciendo suavemente, en un haz de luz dorada, formado por todas nuestras traviesas amiguillas, y veo, como toda esta bella dimensión brilla y se despiden con alegría. Llego de nuevo a la flor, a la gran puerta de cristal, la atravieso, con la certeza que podré volver cada vez que necesite re-encontrarme con mi propio mundo interior. Cierro girando la flor hacia la izquierda, y del mismo modo que al inicio, sus pétalos se pliegan sobre sí, hasta desaparecer entre la brisa y las nubes.
Agradezco a Isabel por llevarme a su refugio y por enseñarme que para estar en un mundo mágico, solo debo dejar volar mi imaginación.
Ella hoy me invita a conocer su Refugio, en la tierra de las hadas con alas de mariposa, alas de cristal de rayo de luna.
Para ir a su casa, me obsequia un hermoso juego de alas de cristal violeta, son grandes, brillantes, sutiles, huelen a lavanda fresca y tienen chispas de estrellas. Así que tomo las alas, le doy las gracias y comenzamos a volar, vamos ascendiendo suavemente, sin prisas, por entre la ciudad, luego por entre las nubes, jugando con los cúmulos y estirándolas suavemente, dibujando ondas, o atravesándolas para sentir esa suave humedad que es tan refrescante, y ver cómo los rayos del sol, dibujan entre cada nube, arco iris que las gotas de agua atrapan y atesoran como si fueran su más preciado tesoro.
Llegamos a un borde del espacio, allí donde están las nubes, el sol, el viento, y la entrada a las dimensiones de luz. Llegamos a una bella flor, se forma de nubes, de cristales de hielo, de brillos y suena como el cristal mas fino al solo rozarla con la punta de mis dedos. Isabel me invita a abrir el portal. Al tocarlo, comienza a girar hacia la derecha, sus pétalos se extienden en todas las dimensiones, formando en el centro, un pequeño torbellino, que se va convirtiendo en un túnel. El sonido es bellísimo, parecen cientos de flautas de cristal y vibran tan suavemente, que solo puedo sentirme extasiada, feliz por estar aquí. Entramos, y vamos volando despacio, nos reciben miles de pequeñas chispas de luz de colores, haladas, revoltosas, cantarinas, son muy divertidas, y nos guían a un tobogán de colores; aquí el arco iris, dibuja bellas figuras, juega con el aire y cada color tiene un giro, un olor, un sabor, una temperatura, una textura, y un sonido propios. Me voy por el violeta, descendiendo muy rápido, y pareciera q de mi alegría, hace que el tono del tobogán cambie y entre más reímos con Isabel, mas giros y saltos nos dan, y las hadillas chisporretean entre nosotras y revuelven en su venir, los tonos haciendo unas gamas increíbles, todo brillante, alegra, y sutil.
Al final, llegamos a un hermoso claro, en el bosque de cristal. Allí, frondosos árboles, sauces, robles, pinos, ébanos, cedros, y tantos otros que no reconozco, nos saludan, sus ramas y hojas se mueven tan suavemente, que el sonido es intenso, cristalino, parecen estar felices de vernos y nos reciben esparciendo a nuestro paso, sus hojas transparentes, que al tocarlas, desaparecen en un halo de luz brillante despidiendo aromas mágicos.
Pasamos el bosque, hasta un pequeño valle, donde hay un lago de aguas plateadas, con visos iridiscentes de un azul índigo muy intenso. Allí, nos espera Isthar, un viejo y querido amigo delfín. Nos invita a entrar. Yo le pregunto, Isthar? qué haces tan lejos de tu mar? y se ríe, me dice: "el mar es solo un lugar que identificas, yo puedo estar en cualquier elemento, porque soy sin ser y estoy sin estar, estamos en el reino mágico, todo es posible, porque no existen las dudas aquí". Así que, entramos al lago, y pierdo a Isabel, supongo ella, irá a jugar con sus amigos, y yo voy con mi delfín a nadar. Al entrar al agua, voy transformándome en sirena, mis alas de cristal, se funden con mi cabello, que ahora parecen hilos de agua cristalina, y mi piel, se cubre de escamas de oro, plata, rayos de sol y luna.
Jugar, saltar, romper las aguas, que también se divierten enredándose entre mis cabellos, entre mis manos fluye como si fueran parte de mí. Y cada vez, bajamos mas, nos acompañan mas delfines, manta rayas, ballenas, peces de todos los colores y tamaños que juegan junto a mí. Entre giros y torbellinos, llegamos al suave fondo. Es tan hermoso este lugar, la arena blanca, suave, se mueve como el humo al rozarla, y me siento en una pequeña roca. Aquí, todos toman un lugar, y nos reunimos. Llega Isabel, y toma su lugar en la pequeña fiesta. Nos convidan algas, de sabor crujiente y dulce, de un verde esmeralda magnífico. La gran ballena, se acerca y nos entrega una flor, grande, hermosa, de colores naranjas, rojos, amarillos; sus pétalos, parecieran formados por flamas de fuego y toques de rubíes. La tomo entre mis manos, y ella comienza a girar, suavemente, y se abre, formando un bello remolino ascendente. Despide chispas de colores.
Nos invade una sensanción de calor, abrazador, purificador, es como si estos cristales entraran a mi piel, a mi cuerpo y fueran limpiando, destruyendo aquello que adentro nos hace daño. No se cuanto tiempo pasa, pero me encanta sentir como estoy siendo sanada aquí. No hay dolor, ni tristeza, solo alegría, regocijo y paz. Luego, la flor cambia de color, a verdes, azules, violetas, y vuelve a comenzar, cada giro de color nos envuelve igual, y también va llenando cada parte de mi ser, de mi cuerpo. Vuelvo a ser yo, floto entera en este espiral y el sonido que escucho es tan bello, tan elevado, que me dejo llevar, y al hacerlo, me van dejando suavemente en la orilla del lago. Al salir, me rodean las hadillas y me cubren con una túnica de cristal. Me dicen, esta es tu nueva vestidura, hecha con los más puros cristales de agua vital, hilados con los lazos que solo el amor puede tejer. Me ofrecen miel, dorada, aromática, huele a azahares, nardos; sabe a orquídeas, a vainilla, a canto, a vida, al calor del día.
Me siento feliz y entonces llega el momento de regresar. Asciendo suavemente, en un haz de luz dorada, formado por todas nuestras traviesas amiguillas, y veo, como toda esta bella dimensión brilla y se despiden con alegría. Llego de nuevo a la flor, a la gran puerta de cristal, la atravieso, con la certeza que podré volver cada vez que necesite re-encontrarme con mi propio mundo interior. Cierro girando la flor hacia la izquierda, y del mismo modo que al inicio, sus pétalos se pliegan sobre sí, hasta desaparecer entre la brisa y las nubes.
Agradezco a Isabel por llevarme a su refugio y por enseñarme que para estar en un mundo mágico, solo debo dejar volar mi imaginación.
lunes, 4 de mayo de 2009
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