Es importante tener una salud integral para los niños sordos.
En el caso de Sara, su condición de microtía del pabellón y agenesia del conducto externo, hizo que en sus dos primeros años de vida fueran muy recurrentes los resfriados, bronquitis, bronconeumonías, y junto al pediatra, había que estar muy atenta a evitar que la infección se fuera hacia adentro, pues ocasionaría una otítis y perderdía su potencial de audición al afectarse el oido interno.
Al igual que un bebé normal, debe tener los mismos cuidados, sus vacunas, su cuadro de alimentación balanceada, estimulación física y mental, y prestar más atención a las enfermedades tradicionales de la infancia.
Aquí se debe contar mucho con el apoyo del pediatra, del otorrino y de la fonoaudióloga, para ayudar a conocer las reacciones ante un resfriado común, cómo tratarlo y cómo evitar complicaciones. En cuanto a la alimentación, lo mismo que con los demás niños, cuidar su dentición, hacer ejercicios de vocalización para que vaya facilitando el proceso de lenguaje.